sábado, diciembre 24, 2005

Regreso alucinado con Hwang Woo-suk

Leo fascinado la noticia de la clonación falsificada de Hwang Woo-suk. Tras algunos días desconectado de Argos por cuestiones técnicas y laborales, regreso buceando en Internet fraudes científicos históricos. Descubro que en la línea temporal de la ciencia han existido y existirán estos engaños. Casi siempre se sustentan en un escenario del crimen similar: La falsificación de las pruebas. Es lo que tiene lanzar primero la hipótesis para después intentar sostenerla. ¿Por qué nos da miedo equivocarnos? Podemos refutar nuestras propias ideas. Sería un ejercicio saludable, acostumbranos a decir una cosa y la contraria. Suele ser nuestro propio entorno el primero en detectar los defectos. Le ha ocurrido a Hwang, al que los investigadores de la universidad en la que trabaja, la de Seúl, son los que le han pillado con el carrito del helado. La mentira es de proporciones colosales: Sólo 9 de las 11 líneas celulares presentadas en la prestigiosa Science eran reales. "La gente podrá comprobar que la tecnología para hacer células madre clonadas de pacientes existe", ha dicho Hwang al tiempo que anunciaba su dimisión. Es el empecinamiento del deseo no realizado: abrir una esperanza infinita a la medicina regenerativa. Ahora llegarán los ataques de aquellos que envueltos en sábanas de moralidad cuestionarán las investigaciones con células madre. Lo ha advertido Bernat Soria, represaliado en Valencia y exiliado a Andalucía. "Los enemigos de estas investigaciones aprovecharán para decir: '¿Veis como todo era mentira?¿Veis como no sirve para nada?' Recuerdo a Galileo, a tantas mentes preclaras condenadas por avanzarse a sus tiempos. Soria despeja directamente a la ciencia psiaquiátrica el caso de Hwang: ha sido víctima del ansia de éxito. Lo desconozco, pero quizás también es víctima de sus patrocinadores, de esos mecenas de científicos que exigen resultados inmediatos para rentabilizar publicitariamente los logros y avances. Paciencia y respeto por los científicos. Me recuerdan a esas personas a las que se les da un problema para resolverlo en tiempo récord. Se encierran en un cuarto, ajenos a cuanto ocurre a su alrededor. Ni un ruido. Silencio. Se crea, se investiga, se descubre. Para que vivamos más y mejor.