domingo, enero 29, 2006

RTVE y el urbanismo: con la venia, portavoz

Una de dos, o yo vivo en la luna de Valencia o hemos somatizado de tal forma la llamada guerra de los medios que ya nada nos sorprende ni nos deja atónitos. A ver: Informe Semanal emite un reportaje sobre la vorágine del urbanismo valenciano. El asunto, no por novedoso, es portada en la prensa valenciana; ha sido debatido en el Parlamento Europeo; ha condicionado la elaboración de una nueva ley urbanística en la Comunidad Valenciana; concentra grandes dosis de protagonismo en el debate político local; afecta hasta el más pintado (porque quien más o quien menos no tiene dinero para comprarse una vivienda mientras la construcción se acelera sobremanera, o ha vendido a precio de oro sus campos de naranjos para verlos sustituidos por una torre de apartamentos o un chalet adosado); es el eje discursivo de muchos paisajistas, arquitectos y urbanistas; genera enormes tensiones en ayuntamientos de todos los colores y sabores; hace ricos a muchos; empobrece a otros menos; mueve millones de euros; alienta las más bajas pasiones monetarias; marcará sin duda la fisonomía de la costa y el interior valencianos . En definitiva, me lo aclaren, por favor ¿consideran ustedes que esto no es noticia?
Yo sinceramente diría que sí. ¿Es eso lo que cuestiona mi querido portavoz del Consell, Esteban González Pons? ¿O es el tratamiento de la información? Yo sinceramente todavía no me he enterado. Porque a tenor del reportaje parece que las versiones de todas las partes más o menos implicadas y sensibilizadas en el tema estaban recogidas. Entonces, ¿qué es lo que se quiere rectificar? He oido quejarse a muchos políticos populares y socialistas, a periodistas amigos y no tanto, de que el problema ahora de los debates televisivos (recuerden que no hace mucho ni siquiera existían) no es tanto la mayor o menor pluralidad de los invitados, sino los temas seleccionados. Es en esta criba previa donde a los ciudadanos de a pie se nos hurtan estas o aquellas informaciones. Sencillamente, de lo que no se habla o escribe, lo que no sale en los papeles o en la pantalla de casa, no existe.
Y aquí radica el problema, a mi juicio, de la bronca que se ha montado entre la Generalitat Valenciana y RTVE a propósito del famoso reportaje de Informe Semanal. Y como el presidente valenciano, Francisco Camps, anda muy pero que muy preocupado por ofrecer hacia el exterior una imagen que no busca, pues allá que una vez más se ha lanzado su amigo, el portavoz Pons, a dejarse la piel y su prestigio de político moderado, cauto y prudente tan bien cultivado en el Senado pero que ha pulverizado en apenas dos años en Valencia. Y como encima las instalaciones de la delegación territorial de RTVE en Valencia están en un inmueble propiedad de la Generalitat, pues eso, qué mejor manera de extorsionar al personal y la Caffarel que amenazando con echar la llave del candado dejando a la plantilla compuesta y sin nónima. El caso de todo esto es que a mi lo que me produce cierta sorpresa es la capacidad del Gobierno valenciano para amplificar las polémicas hasta extremos insospechados. Porque de no ser por el pollo que han montado, a estas horas quizás mucha gente ni se habría enterado de que alguna vez se emitió un reportaje sobre la fiebre urbanística valenciana -que existe- sus consecuencias y los efectos devastadores que puede tener sobre esa tierra tan bonita que algunos dicen amar tanto pero que puede acabar convertida en un amasijo de cemento si no nos andamos con ciudado. Y matar a la gallina de los huevos de oro no interesa a nadie, que si no de qué se iba a dejar la Generalitat una millonada en su stand de Fitur.